Preparación prenatal para una lactancia exitosa 

La lactancia materna constituye una alimentación natural y una forma de criar al bebé, que proporciona múltiples beneficios para la madre y el bebé, desde el punto de vista físico y emocional, tanto en el corto como en el largo plazo. Y estos beneficios se hacen extensibles a la familia y la sociedad.Amamantar es una decisión importante. Y es un derecho de las familias, recibir adecuada información sobre cómo iniciar y sostener la lactancia.

La lactancia restablece la intimidad de la madre y el niño, tras el parto; y favorece el vínculo afectivo de la madre y el bebé.

Durante el embarazo, el cuerpo se prepara para amamantar. Por influencia de las hormonas placentarias los pechos modifican su forma y tamaño. La piel del pezón y la areola se oscurecen y hay una mayor sensibilidad. La forma y el tamaño de los pechos o pezones no influyen en la capacidad para amamantar ni en la producción láctea. Esto depende de una adecuada adhesión boca-pecho, de la succión del bebé y de la frecuencia de las tomas.
Es importante aprender la técnica de extracción manual en los programas de orientación prenatal y post-natal (charla de embarazadas, charla de alta). El conocimiento de este procedimiento es necesario para todas las madres que amamantan a sus hijos, ya que la técnica de extracción manual será de mucha utilidad para superar problemas que puedan atentar contra el éxito de la lactancia.
Cuidado de mamas y pezones durante el embarazo:  

  • Para la higiene diaria utilizar agua corriente. Las Glándulas de Montgomery ubicadas en la areola lubrican naturalmente la piel y tienen propiedades antibacterianas, y odoríferas. 
  • Es importante mantener los pezones aireados, utilizando un corpiño de algodón, sin aro, con la tapa baja o colocar escudos aireadores (escudo plástico con perforaciones que permiten la aireación y evitan la maceración de humedad y el roce con la ropa). Los pezones permanecen gran parte del día cubiertos por la ropa, el calor y la transpiración que generan humedad
  • Exponer los pezones al sol unos minutos por día (en horarios adecuados, sin protector solar) ayuda a fortalecer la piel del pezón y la areola y mantenerlos libre de humedad. 
  • Se sugiere, colocar una gota de calostro sobre el pezón y la areola. El calostro se genera durante el embarazo pero a veces no se hace visible. En este caso colocar una pequeña cantidad de crema de caléndula que favorece la hidratación de la piel. Los pezones están naturalmente lubricados, pero durante el baño diario, el jabón, el shampoo y luego el roce de la ropa barren parte de esa lubricación. 
  • Es importante realizar un control prenatal con el médico obstetra para que examine los pechos y pezones.  

 

Primeros días

 

Es importante mantener al bebé en contacto piel a piel inmediatamente después del nacimiento. Lo mantiene con buena termorregulación y permite un comienzo temprano de la lactancia. Que la madre y el bebé permanezcan en alojamiento conjunto, en la misma habitación, facilita la lactancia, le permite a la madre identificar los signos precoces de hambre del bebé, para que la alimentación sea guiada por su bebé, y se sienten más seguros.

También, es importante amamantar frecuentemente, lo cual ayuda a tener una producción de leche ajustada a los requerimientos del bebé, evitando los suplementos, biberones o chupetes artificiales.

Es fundamental la alineación céfalo corporal del bebé (cabeza no flexionada, “panza con panza”); que la boca del bebé esté bien abierta, tomando la mayor parte de la aréola; y que realice una succión activa (observando movimientos entre la sien y la oreja).
La lactancia no debe implicar dolor, éste es un signo de alarma para corregir de manera oportuna algo de la técnica de alimentación.  
Durante los primeros días, asegurarse que el bebé mame en una posición correcta, con la boca bien abierta y de frente a la madre, y que mame sin restricción alguna desde el nacimiento.
Si el bebé duerme mucho, animarlo a tomar al menos cada dos o tres horas. No dar suplementos de suero glucosado o leche artificial y evitar limitar el tiempo que el bebé está mamando.

 

Bajada de leche

 

Alrededor del tercer o cuarto día postparto (a veces a las 48hs), las madres suelen experimentar una sensación de calor y peso en sus pechos por el cambio de calostro a leche más abundante. En algunas mujeres esta sensación se exacerba, y aparecen otros síntomas: aumento de volumen ambos pechos, con calor, dolor o endurecimiento de los pechos.

Por eso, es tan importante realizar tomas frecuentes y efectivas durante los primeros días.

Antes de las tomas, extraerse leche manualmente para que el bebé pueda acoplarse y mamar efectivamente, y así lograr un adecuado vaciado de los pechos. Evitar restringir la duración de las tomas, y ofrecer el primer pecho a libre demanda e ir alternando en cada toma.

Luego de las tomas se puede colocar paños de agua fría sobre los pechos, por unos minutos.

Si el bebé se adormece durante las tomas, es importante desabrigarlo un poco, retirarlo del pecho y volver a prenderlo al pecho, para que succione activamente y extraiga suficiente alimento en cada toma.

  

 

Sandra Zampaloni

Lic. Psicología

Puericultora Universitaria

Especialista en Psicoperinatología

 

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