#BLW #02 de #TeruParaMammaminas


Al ser Padre primerizo te preocupas por situaciones que inicialmente te parecen indescifrables.Los primeros dos meses de Matilda la pasamos realmente mal con el tema de la leche materna. A veces no entendía a mi compañera, realmente ella estaba desquiciada e iba a intentar por cielo y tierra que Matilda tenga la leche que necesitaba.

Yo no sabía qué hacer. Estaba perdido.

Por esos días vivimos desbordados. Yo trabajando jornada completa, ya que solamente me pude tomar una semana de vacaciones post nacimiento de Matilda. La licencia, de tres días por paternidad en Argentina, es absurda. Y mi compañera tenía el arduo trabajo de cuidar a Matilda casi todo el día en soledad. No contábamos con la ayuda familiar y el clima entre nosotros era cada día más tenso.  

Un día, llego a casa por la tarde, agotado post jornada laboral, entro al cuarto, ella estaba sentada en la cama junto a Matilda y me dice: “necesito un sacaleches automático de marca nacional que se consigue en tal lugar y está abierto hasta las 20 hs, quiero ir ahora”. En ese preciso instante comprendí la tan famosa palabra que habíamos escuchado una y otra vez: Puerperio. Cuando observo esa cara le dije: “Si amor, cámbiate que vamos ya los tres”.

Al sacaleches lo terminó usando unas 6 o 7 veces, ya que seguía siendo mejor el manual.

Por otro lado la cadena de farmacias, esa famosa que termina siendo tu mejor aliado, nos hizo la vida imposible, ya que no había en ninguna sucursal las hermosas bolsas para guardar y frezar la leche. Por ende ella iba todos los días a preguntar si habían llegado. Ella veía que cuando volviese al trabajo tenía que dejar su leche, por consiguiente era el momento indicado de ir realizando el banco de leche.

Yo no veía eso, lo único que quería era subsistir, aprender claro, pero en el día a día. Todo era nuevo y ambos no cazábamos un “fulbo”.

Un día llamamos a una puericultora. Ella debía ser la solución a la problemática. Pero fue para peor, con esto no quiero decir que todas las puericultoras sean iguales, seguramente deben existir las de muy buen nivel, pero lamentablemente nos tocó una que empeoró todo. Trajo consigo métodos que no iban con lo que necesitábamos en ese entonces. Desde darle la leche extraída con una sonda pegada con cinta en un dedo hasta las malditas pezoneras. Tan lejano y absurdo lo veo hoy en día que me asombro y a su vez me río.

Voy a estar agradecido de por vida a FUNDALAM y LIGA DE LA LECHE ARGENTINA. Tanto la Fundación como la Organización salvaron la lactancia materna exclusiva de Matilda. Luego de ir a estos dos lugares mi compañera se tranquilizó y aprendió varias cosas que implementó enseguida. Ayudaron a corregir la prendida y fue notable el cambio. A las pezoneras las arrojamos al tacho de basura, fue el fin para ellas.

Se “normalizó todo. Y aparece la famosa frase “la calma que antecede a la tormenta”. Los meses tres, cuatro, cinco fueron increíbles, muy pocas preocupaciones, para mí. Pero mi compañera veía venir asomando por detrás de la cordillera a la alimentación complementaria.

La AC se acercaba cada día más y yo seguía siendo un necio que no quería leer los libros que mi compañera me pasaba.

En tiempos donde influenciados por la tecnología queremos resultados inmediatos yo no era el caso que gambeteaba a la regla.

Deseaba con todo mi ser soluciones mágicas, una de ellas era que aparezcan en casa Carlos Gonzalez, Gill Rapley, Julio Basulto y que nos den charlas “face to face”. Un curso acelerado de BLW era lo único que anhelaba.

 Del sueño a la realidad

Soñar no costaba nada, pero debía ver y afrontar la cruda realidad de la cuestión. Resoplaba, era un nene encaprichado y no quedaba alternativa viable.

Por aquel entonces comencé con Julio, y para ser sincero, debo admitir que tuve una crisis con su persona. Me generaba exasperación no poder hallar rápidamente las respuestas que necesitaba en el libro “Se me hace bola”. En aquellos tiempos a Basulto lo catalogué como demasiado vueltero. Hoy en día, si tuviese que volver el tiempo atrás, le pediría disculpas, ya que su sabiduría nos permitió poder seguir avanzando con el método, y acto seguido elegiría sin dudas comenzar por el libro “mi niño ya come solo” de Gill Rapley.  

La clave está en saber elegir, “la bolsa o la vida” diría Lacan.

Para el caso, al libro de Gill lo veo más práctico y mucho más dinámico considerando que el tiempo nos asfixie si estamos muy justos al inicio de la alimentación complementaria. Si existe tiempo para leer, debido a que son padres y madres muy organizados y la mapaternidad no los está consumiendo, pueden comenzar por cualquiera de los tres libros de cabecera que todo padre y toda madre deberían tener a mano si optan por una alimentación autorregulada por los bebés.

También mi gran ayuda fueron los grupos de FacebookBLW Argentina” y “Aprende a comer solo (BLW) Recetas”. Sin ellos hubiese seguido perdido por más lectura que hubiese iniciado. Es fundamental nombrarlos porque me ayudaron a transitar un camino hermoso y fueron los verdaderos impulsores del cambio interno.

Tanto en los libros como en los grupos encontré las respuestas que estaba buscando por aquel entonces y varias de ellas eran sobre el comienzo:

Cuándo ofrecer las primeras comidas sólidas?

Salvo casos muy particulares, se recomienda que la introducción de sólidos sea a partir de los 6 meses.

Antes se recomendaba comenzar progresivamente a partir de los 4 meses, pero en el año 2003 la Organización Mundial de la Salud cambió ésta recomendación y se pasó a partir de los 6 meses de edad.

Antes de los 6 meses a los bebés les resulta muy difícil digerir cualquier cosa que no sea leche, darle sólidos antes de este momento no es bueno porque:

  1. Los sólidos no contienen tantos nutrientes y calorías como la leche materna o la preparada. Los estómagos de los bebés son diminutos, por lo que necesitan una fuente de calorías y de nutrientes concentrada y de fácil digestión para crecer de manera saludable.
  2. El sistema digestivo del bebé no está preparado para asimilar todos los nutrientes de los sólidos.

La OMS recomienda que todos los bebés deberían, en la medida de lo posible, alimentarse de leche materna hasta los seis meses de edad, y que los alimentos sólidos deberían introducirse gradualmente a partir de entonces.

 Requisitos para comenzar la Alimentación Complementaria

  1. Cuando el bebé muestra interés por la comida.
  2. Cuando ha desaparecido el reflejo de extrusión (mecanismo de seguridad con el que expulsan cualquier objeto de la boca).
  3. Cuando puede mantenerse sentado. Aquí si siguen la corriente de Pikler y el movimiento libre pueden comenzar cuando llega a la posición de sentado por sus propios medios. Por ejemplo Papá Teru y Mamá Pili decidieron comenzar a ofrecerle los primeros alimentos sólidos a hija Matilda recién a los 7 meses, producto que fue cuando comenzó a sentarse por sus propios medios, ya que seguimos la corriente de Pikler y respetamos los tiempos de Mati.
  4. Y cuando es capaz de agarrar cosas con la mano y llevárselas a la boca.

 Nunca es tarde para replantearse ciertas costumbres que la sociedad nos quiere imponer, como la papilla. Está en uno poner en cuestión éstas costumbres y conocer alternativas maravillosas como lo es el Baby-led Weaning.

Nos vemos la semana que viene!

 Teru!

#TeruParaMamaminas
Fuentes consultadas: 

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Un comentario en “#BLW #02 de #TeruParaMammaminas

  1. Roxana dijo:

    Yo lo voy a incorporar ahora con mi segundo bebe, pero no tengo mucha idea de recetas! Gracias por la info.
    PD: A mi las pesoneras se ayudaron un monton las primeras 2 semanas de pesones agrietados, despues no mas! Pero me sirvieron mucho, igual me nene prendio enseguida. Ya con el segundo nonlas necesite.

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