El lenguaje y la comunicación en niños

Comunicar es el simple acto de transmitir una idea, sentimiento o necesidad a un semejante. Resulta sencilla la definición, pero no son tan simples los mecanismos necesarios para alcanzar esta meta. Todo sujeto se constituye a partir de su propia biología, es decir, de sus condiciones genéticas, y por la intervención del ambiente.

La combinación de ambos factores es lo que finalmente da como resultado un perfil comportamental, adaptativo, intelectual y comunicativo.

La comunicación tiene como herramienta más evolucionada y exquisita al lenguaje oral, pero, previo al logro de esta habilidad, existen numerosos procesos esenciales para el acceso a esta función.

El leguaje expresivo comienza a manifestarse alrededor de los 12 a 18 meses, pero antes de esta etapa debieron haber ocurrido numerosos procesos relacionados con el desarrollo de habilidades relativas al seguimiento visual de las personas, al desarrollo de la empatía, el reconocimiento e interpretación de emociones, al funcionamiento de los mecanismos básicos de la teoría de la mente, y al uso de gestos simples para pedir y compartir con otros.

El avance de la comunicación ocurre, entonces, desde etapas muy tempranas y tiene una intima vinculación con el desarrollo de aspectos emocionales. Un niño de 3 meses de vida es capaz de mirar y sonreír al adulto que le sonríe, esto que es históricamente conocido como sonrisa social, es uno de los primeros mecanismos de atención conjunta (posibilidad de compartir la atención con otros).

Para poder desarrollar este proceso es preciso mirar y ser mirado por un adulto responsable de dar significación al intercambio.

¿Como comunica el bebe antes de hablar?

Un niño de desarrollo típico puede comenzar a decir sus primeras palabras alrededor de los 12-18 meses, sin embargo, sus habilidades de comunicación seguramente han estado activas mucho antes del momento de empezar a hablar. Comunicar implica transmitirle intenciones a otra persona, es buscar llegar a otro para conseguir algo deseado o simplemente para compartir el momento con ese otro sujeto. Ese don de la comunicación está presente desde estadios muy tempranos del desarrollo y depende de la emergencia y combinación de distintas habilidades para poder desplegarse de modo apropiado.

Los primeros 3 años de vida, cuando el cerebro está en proceso de desarrollo y maduración, es el período más intensivo en la adquisición de las habilidades del habla y el lenguaje. Estas habilidades se desarrollan mejor cuando el niño está inmerso en un entorno rico en estímulos de imágenes, sonidos y está expuesto al habla y al lenguaje de los demás. El desarrollo del lenguaje es un proceso evolutivo en el que se distinguen 2 etapas:

  • Etapa pre lingüística, también conocida como etapa pre verbal, hace referencia al primer año del niño, donde el bebé recién nacido ya tiene capacidad para comunicarse e interactuar con el adulto. Esta se caracteriza porque los bebés emiten sonidos onomatopéyicos, el llamado balbuceo. La comunicación durante esta etapa es de tipo afectivo y gestual. Por ello, es tan importante que las palabras vayan acompañadas de gestos cuando se habla con el bebé.
  • Etapa lingüística. Esta comienza cuando el bebé dice sus primeras palabras. Esto por lo general sucede entre los 12 y 18 meses, aunque puede variar.

Muchos padres se preocupan si ven que su hijo habla menos que otros o empieza a hablar más tarde que lo demás. No debemos olvidar que cada niño tiene su propio ritmo. Si conocemos las etapas del desarrollo podremos detectar las señales o hitos que nos permitirán, a padres y profesionales, determinar si el niño está desarrollando su lenguaje como se espera o si necesita algún tipo de ayuda.

Los hitos y los signos de alerta que debemos tener en cuenta en cada etapa del desarrollo del lenguaje son:

0-6 meses

  • El bebé se calma con la voz de la madre; llora

cuando tiene hambre, sueño, dolor, identificando cada tipo de llanto con cada una de sus necesidades.

  • Aparece el interés por las caras y la sonrisa social.
  • Emite sonidos y puede empezar a comunicarse con

gestos.

  • Puede responder a su nombre girando la cabeza o los

ojos.

Signos de alerta: el bebé no llora, no aparece sonrisa social o no balbucea.

6 y 12 meses

  • El bebé entiende rutinas verbales tales

como adiós, hola; aparece la anticipación gestual ante los primeros juegos (cucú); dice ‘ma-ma’, ‘pa- pa’ como meras vocalizaciones sin un referente directo.

  • El balbuceo es importante en el desarrollo del lenguaje durante el primer año y muchos niños comienzan a decir palabras alrededor de los 12 meses.
    El balbuceo suele ir seguido de cadenas de sonidos ininteligibles, a menudo con un tono similar al de una conversación.

Signos de alerta: solo emite vocales, no responde a los intentos de juego-intercambios comunicativos que el adulto le ofrece.

12 y 18 meses

  • Sigue órdenes verbales y dice las primeras palabras con significado, por ejemplo, mamá, papá, agua; es capaz de señalar partes de su cuerpo y amplía su vocabulario. En esta etapa aparecen las primeras palabras y alrededor de los 18 meses los bebés utilizan unas 20 palabras.
  • Los bebés pueden entender más de lo que dicen y

serán capaces de seguir instrucciones sencillas.

  • Puede repetir una y otra vez la misma palabra.

Signos de alerta: Si el bebé no balbucea y no usa gestos a los 12 meses, no señala, o pierde habilidades que y

a tenía adquiridas.

18 y 24 meses

  • Es una etapa muy importante porque los niños ya comienzan a manejar de 10 a 25 palabras, con combinaciones de dos, iniciándose la sintaxis. Son capaces de seguir una orden simple y reconocen su nombre.
  • A los 2 años el niño puede tener un vocabulario de unas 100 palabras y empezará a formar frases cortas.
  • Seguirá entendiendo mucho más de lo que dice y, por lo general, su entorno más cercano le entiende, no así los demás. Puede usar los pronombres yo y tú de forma correcta.

Signos de alerta: no sigue instrucciones simples, no dice mamá ni otros nombres, no señala o no reconoce partes del cuerpo. El desarrollo del lenguaje puede variar de un niño a otro, pero si su hijo no dice ninguna palabra a los 18 meses es recomendable que consulte con su pediatra.

2 a los 3 años

  • Comienza la etapa de explosión lingüística, cuando el niño es capaz de seguir órdenes verbales complejas, formula frases de tres elementos y pregunta ¿qué?
  • El niño será capaz de formar frases más largas y complejas y usará más sonidos del habla con mayor precisión cuando habla.
  • Es probable que comience a usar los plurales y los verbos en pasado.
    Puede ser capaz de jugar y hablar al mismo tiempo.
  • Signos de alerta: no emplea frases de dos
  • palabras ni sigue instrucciones verbales de dos pasos.

    3 a los 5 años

    • Incrementa su vocabulario, comprende órdenes complejas. Forma frases de 3-4 elementos. Es la edad de los ¿por qué? Su lenguaje ya es entendible para su entorno cercano y desconocidos.
    • En esta etapa el niño puede mantener conversaciones más abstractas y complejas.
    • Puede utilizar muchas palabras descriptivas para definir objetos.
    • El niño ya debe ser capaz de contar hasta diez y saber su edad.
    • Por lo general, con 5 años ya comienzan a entender algunos conceptos relacionados con el tiempo, como mañana, tarde, noche, día o después.
    • Puede entender las reglas básicas de la gramática y construir frases más complejas.

    Signos de alerta: no emplea frases de tres elementos, no maneja un vocabulario cada vez más extenso, los desconocidos no entienden lo que el niño quiere decir o no comprende órdenes de tres pasos. En ocasiones parece no comprender y no es capaz de contar de forma breve alguna experiencia.

    5 a los 6 años

    • El niño comprende todo lo que se le dice, usa frases complejas y es capaz de narrar tanto sus experiencias como relatos sencillos de una forma clara e inteligible para todo el mundo.
    • A esta edad es muy probable que ya haya comenzado el colegio. El niño aprenderá más palabras y empezará a entender los sonidos como parte del lenguaje.
    • También serán capaces de contar historias y construir diferentes tipos de oraciones.
    • Su discurso debe ser totalmente inteligible y socialmente útil.

    Signos de alerta: si cree que no entiende lo que se le dice, si no emplea oraciones complejas, si no es capaz de expresar sus vivencias de forma clara e inteligible para todos.

    Los niños crecen y desarrollan a ritmos diferentes y ningún niño se ajusta exactamente a una descripción determinada para una edad concreta. En cada área del desarrollo hay

    un orden bastante previsible o secuencia de acontecimientos, pero también hay un amplio margen de variación que se considera dentro de lo considerado normal. Este orden puede variar al igual que puede hacerlo el momento de la adquisición de un cierto hito. En la mayoría de los casos, esto no quiere decir que el niño tenga problemas en el desarrollo del lenguaje. Pero un retraso importante en la adquisición de alguno de los hitos, puede servir a los profesionales a la hora de diagnosticar ciertos trastornos del habla o del lenguaje.

    Montessori para principiantes!

    Montessori para principiantes


    Por Mane Casanova, Asistente de Ambientes Montessori (Association Montessori Internationale), doula, autora de libros infantiles, editora y mamá. Creadora de Lala Montessori Muebles.


    ¿Qué es la filosofía Montessori y cómo puedo pensar en aplicarla en casa? ¿Qué hacen en los colegios de esta filosofía? En esta nota, una aproximación para vos-.

    Hace tiempo que los adultos nos planteamos si la manera de educar a nuestros hijxs debería ser la misma con la que educaron a nuestros bisabuelxs, abuelxs, padres o madres, tanto en casa como en colegios. Seguidoras de este blog, ustedes saben que estamos criando diferente, y para bien. O estamos aprendiendo. En tribu. Intentando, haciendo lo mejor que podemos.

    Las bases de esta “nueva crianza” se remontan directamente a la filosofía Montessori, creada hace más de 100 años en Italia por María Montessori  (1870-1952), doctora, pedagoga, científica, antropóloga, psiquiatra, filósofa, psicóloga, feminista y humanista italiana. Porque ella fue pionera y dedicó su vida entera a la educación y temas relacionados con la crianza.

    Bases de la filosofía Montessori

    Tal vez ya escuchaste varias veces cosas sobre Montessori pero el propósito de esta nota es explicarlas con términos sencillos para que se entienda mientras estás haciendo otras cosas a la vez, como hacemos todas las madres. O que por lo menos te llame la atención como para profundizar en otro momento.

    Adulto preparado y autoaprendizaje

    En el método Montessori no hay maestros adultos que les enseñan cosas (desde comer, cambiar su ropa —como padres— hasta las capitales de todo el mundo —como docentes—, por dar ejemplos) a los niños. Lo que hay adultos que, en un determinado espacio físico y con materiales científicos (en el caso de un jardín o colegio), invitan a los niños a aprender por sí mismos lo que sea o estos aprenden porque ven a otros niños, mayores que él, hacer tal o cual cosa. Ese adulto es un padre, madre o tutor preparado (que tal vez empezó su camino de transformación leyendo una nota como esta igual que vos…) o un docente “guía Montessori” que trabaja con un “asistente Montessori” (ambos formados profesionalmente en una institución). Ese espacio físico se llama “ambiente preparado”, que tiene muebles y materiales especiales. Ese invitar se llama “presentar los materiales”, siempre que los niños estén listos; ese aprendizaje se llama “autoaprendizaje” y ven a otros niños mayores porque las edades están integradas en las aulas de todos los niveles, en general de grupos de 3 edades diferentes.

    Por ejemplo, cuando vemos que tiene interés y está preparado, le mostramos cómo nos ponemos las zapatillas nosotros mismos, teniendo en cuenta que debemos darle un calzado que sea adecuado, con abrojo y no cordones para atar por ejemplo, y en silencio, ya que pueden prestar más atención a nuestros, lentos, movimientos si no les hablamos al mismo tiempo. El adulto preparado tendrá paciencia y tiempo para esperar que, entre práctica y práctica, el niño lo logre, sin intervenir para nada excepto que el niño pida, a su manera, ayuda. Todos los que pasamos por esta experiencia, que puede parecer insignificante, fuimos testigo de la alegría que sienten ellos cuando lo logran, y cuando esto se extiende a toda nuestra rutina en casa, esa alegría se amplía en seguridad de sí mismos, porque ven que son capaces de hacer lo mismo que los adultos, a quienes buscan imitar siempre, y, en consecuencia, en una buena autoestima, que los impulsa a ir por nuevos desafíos, nuevos aprendizajes. Tal vez habrán visto la frase “Dejame hacerlo por mí mismo”: es de lo que hablamos.

    En un jardín, también se hacen estas prácticas cotidianas como parte de un área llamada “vida práctica”, pero aquí el propósito también es otro: refinar su motrocidad fina para prepararlos, hacia los 4/5 años, la escritura. Su mano es “entrenada” para escribir con actividades como limpiar mesas, lavar trapitos y miles más.

    Y con los materiales Montessori(ameritan otra nota para no hacer esta eterna) autoaprenden también a leer, contar y hacer todas las operaciones matemáticas y obtener todos los conocimientos sobre geografía, biología, etc. incluidos en la currícula educativa obligatoria, y más.

    Los niños tiene predisposición natural a aprender y en los ambientes Montessori se confía en ello. La gran diferencia con los métodos tradicionales, para mí, es esa; en consecuencia, aprenden porque lo desean, porque los respetan, porque no los obligan, porque no los presionan, porque no se los imparte un adulto. Pensemos en nosotros mismos, ¿qué recordamos de nuestra educación en el colegio? ¿Qué fue lo bueno? ¿Qué fue lo malo? ¿Qué queremos para nuestros hijos?

    Libertad, independencia y límites

    El aprendizaje montessoriano es un proceso vivencial, personal, que respeta el ritmo interno y propio de cada bebé o niño, o sea que no se los “apura” ni se los “diagnóstica” si no están “al mismo nivel” que los de su edad. No se los obliga a hacer nada que no quieran, no hay premios ni castigos, no hay adulaciones, no hay exámenes y no hay tarea.

    Se respeta su libertad de movimiento, no solo cuando son bebés sino cuando son niños, las aulas no tienen los clásicos pupitres y sillas ni el docente está por encima o delante de ellos; se respeta su libertad personal, que es elegir lo que uno quiera siempre que sea enfocado hacia el bien; se fomenta su independencia porque es lo que naturalmente buscan; pero también se ponen límites siempre que esté en riesgo su integridad, la de un compañero o la del ambiente.

    Ambiente preparado

    Un bebé no aprenderá a caminar, o por lo menos sin dificultades o cuando esté listo, sino le brindamos las experiencias que le darán las herramientas para

    desarrollar esa habilidad. Y lo mismo pasará con todo su desarrollo, incluso intelectual, sino adaptamos una casa diseñada para adultos a varios espacios para niños en vez de hacer que su primera palabra sea “no” por todas las veces que le decimos “no (no se toca)”.

    Aquí algo fundamental es que Montessori postuló que el niño aprende a través de los sentidos, como el del tacto, la exploración, y debemos preparar el ambiente para esto, prepararnos nosotros mismos para brindarles lo que necesitan y también para no estresarnos por demás. Entonces, en la medida que adaptemos el ambiente del niño, él podrá resolver sus necesidades sin depender del adulto y desarrollar todo su potencial. En otra nota, daremos consejos para armar un ambiente preparado.

    Otra clave de Montessori es la observación del niño por parte del adulto: antes de proponer, dictaminar o “diagnosticar”, debemos observar qué intereses tiene el

    niño y a partir de eso darle solo el estímulo necesario, sin excesos.

    Por último, pero lo más importante creo yo, Montessori es educación para la paz: el sistema tradicional de educación nace con el sistema prusiano, que buscaba replicar el modelo de “soldados listos para la guerra” con “obreros obedientes” para las fábricas. El método Montessori nace en tiempos de guerra y su fin último es educar para la paz, mediante, en palabras de su creadora, “el desarrollo espiritual del hombre, la mejora de su valor como individuo y la preparación de los jóvenes para entender los tiempos en que viven”.

    Hay muchos conceptos que iremos explicando en otras notas: mente absorbente, periodos sensitivos, tendencias humanas, movimiento, independencia y más, pero queríamos arrimarlas a Montessori con algo más sencillo al inicio.

    Las invito a reflexionar, a usar el sentido común y no los mandatos sociales ni familiares, a observar a nuestros hijos, repasar nuestra infancia, reeducarnos, a desaprender lo aprendido. El cambio de paradigma está sucediendo aquí y ahora.

    Sí, es verdad, hay pocos colegios Montessori y son costosos, por su formación, por sus materiales, pero también hay progresos, como el primer jardín Montessori público y proyectos que nacen también de nosotros como padres, como la primaria en mi barrio. Podemos ser agentes de cambio en vez de sumar más voces que se quejan. Otra cosa fundamental: la actitud Montessori debe nacer primero en tu casa. Y también hay cada vez más colegios que incorporan ciertos aspecto de esta y otras metodologías “alternativas”. ¿Qué son las tribus sino espíritus con poder para hacer lo que se propongan?

    En honor a la autora de más 13 libros, dos doctorados honoris causa por Durham y Ámsterdam, representante de Italia ante la UNESCO, nominada tres veces al Premio Nobel de la Paz, y exiliada y privada de su libertad por la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española,  María Montessori, y a nuestros hijos, creo que vale la pena intentarlo.

    Primeros Auxilios!

    Los primeros auxilios son aquellos cuidados apropiados e inmediatos que se aplican a víctimas de accidentes o con enfermedades repentinas antes de que sean atendidos en un centro asistencial. Su propósito es conservar la vida, evitar mayores complicaciones, ayudar en la recuperación de la persona y asegurar su traslado a un centro de salud.

    Ante una emergencia, actuar con conocimiento y rapidez puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, entre ayudar o empeorar la condición de la persona que sufre. El propósito es conservar la vida, evitar complicaciones, ayudar a la recuperación y asegurar el traslado a un centro de salud.

    En caso de accidentes en niños o de una situación de emergencia, los padres deben estar preparados para afrontar y actuar con seguridad para resolver el problema del niño.

    Traumatismos, quemaduras, heridas, intoxicación, golpes, caídas, raspones, rasguños, cortes, fracturas, fiebre, asfixia, atragantamiento y ahogamiento son apenas algunos de los muchos accidentes que ocurren con los niños. Serán cortes y/o moretones sin importancia, e incluso casos más urgentes.

    Quienes nos desempeñamos en el área de la salud, hemos observado, lamentablemente, muchísimos casos en los que las lesiones causadas en un incidente doméstico o vial han sido agravadas en el momento del traslado o al recibir ayuda: la aplicación de cremas o sustancias inapropiadas ante quemaduras, mover de manera inadecuada a quien ha sufrido un traumatismo, colocar objetos en la boca de quien sufre una convulsión generando así inconvenientes en la respiración, son ejemplos de acciones incorrectas que en el afán de ayudar pueden causar daños irreparables.

    Pero también hay infinidad de casos en los que las maniobras correctas de individuos no profesionales han salvado vidas. Por esto es importante conocer qué acciones puede llevar a cabo cualquier persona que se encuentre ante hechos que requieran primeros auxilios.

    Primeros auxilios en los accidentes de los niños.

    Para atenuar los efectos de un accidente en los niños, lo primero es no agobiarse e intentar sanar el problema de la mejor manera posible para que el niño no sufra. Si los padres mantienen la calma, el niño se sentirá más seguro y más tranquilo.

    Actuar sólo si tenés seguridad de lo que vas a hacer. No es suficiente con tener buena voluntad para ayudar. Las técnicas a aplicar son diferentes en cada caso y dependen de las necesidades de la víctima. Es tan importante saber qué hacer, como qué NO hacer. La persona capacitada para ayudar sabrá cómo actuar. Aquella que no, podría complicar más al accidentado.

    Qué debemos hacer en caso de accidentes con bebés y niños:

    • Buscar salvar la vida del niño
    • Evitar que se produzcan lesiones posteriores
    • Conservar la calma. Conservar la serenidad para actuar con rapidez y eficacia.
    • Tranquilizar al niño
    • Llamar al sistema de emergencias médicas. Cada tipo de accidente obtendrá una mejor respuesta de un servicio, que de otro. Un consejo fácil es pedir auxilio explicando de forma clara y sencilla cuál es la emergencia, dónde y cómo está situada la persona accidentada, y cuáles son los síntomas que se ven a primera vista. Esto facilitará el accionar de quien los socorra.
    • Acomodar al niño herido y moverlo lo menos posible y con la técnica adecuada
    • Examinar al niño con mucho cuidado. Hacer una revisación general del niño para descubrir lesiones que no se hayan visto en un primer momento.

    Lo que NO debemos hacer en caso de accidentes con bebés y niños:

    • Dejar solo al niño
    • Tocar la herida sin protección
    • Mover al niño sin necesidad
    • Agobiar al niño con mil preguntas
    • Dejar de atender correctamente una hemorragia
    • Suministrar medicinas o remedios caseros
    • Realizar maniobras o técnicas que no conozcamos o para las cuales no estemos capacitados

    Por todo esto es que recomendamos a toda persona al cuidado o en contacto con niños informarse sobre los accidentes más frecuentes en la infancia y adquirir conocimientos de primeros auxilios básicos.

    Por estos motivos nuestro equipo de Médicos Pediatras de RCPediatrica, espacialistas en RCP y Primeros Auxilios, se dedica, además de su tarea asistencial, a dictar cursos y talleres de RCP y Primeros Auxilios dirigidos a la comunidad, a colegios, clubs y a toda persona en contacto con niños.


    RCPediatrica

    Que es la depresión Posparto?

    ¿De qué hablamos cuando hablamos de depresión posparto? ¿Es lo mismo que la tristeza posparto?

    En los grupos de embarazadas y en los grupos de crianza surge esta pregunta con mucha frecuencia y es importante aclarar que NO son la misma cosa.

    El 80% de las mujeres puede atravesar una tristeza posparto, también llamado ¨maternity blues¨ ¿Cuales son los síntomas? Llanto fácil (lloras ante el más mínimo estímulo), labilidad emocional (respuesta emocional desproporcionada), irritabilidad (todo te molesta), ansiedad y desesperación por la dificultad en el manejo del recién nacido (¿Te suena conocido?). Es algo ESPERADO, provocado por el gran cambio hormonal, los cambios psicológicos y sociales típicos del puerperio.  El alivio es ESPONTANEO dentro de las dos o tres semanas siguientes al nacimiento, sin necesidad de tratamiento psicológico o psiquiátrico, pero si  se necesita mucha contención, acompañamiento y sobretodo información. Saber que esto puede ocurrir, te prepara para transitarlo desde otro lugar, con la seguridad de que no te pasa a vos sola y que en unas semanas todo se va a ir regularizando.

    Ahora, la depresión posparto es un tema aparte.  Le puede ocurrir al 20% de las mujeres puérperas (incluso se sabe que la depresión puede ocurrir durante el embarazo, pero de esto hablaremos en otro momento) y es un cuadro que merece más atención.  La mamá está francamente deprimida, triste, no le interesa o no puede disfrutar casi ninguna actividad, no puede dormir (mas allá de las demandas del bebé), tiene dificultad para vincularse, cuidar o alimentar a su bebé, está la mayor parte del tiempo irritable, con ideas obsesivas relacionadas a su hijo (pensar en lastimar a su bebé), mucho sentimiento de culpa e incluso ideas suicidas. Es un estado de gran padecimiento para la madre, el bebé y la familia y requiere de atención psicológica y psiquiátrica.  No brindar tratamiento a estas mujeres implica un riesgo para ellas y para sus bebés, porque la depresión materna es un precursor para la depresión en la niñez, y dificulta el establecimiento del vínculo de apego en la diada.

    Como siempre decimos, la psicoeducación es fundamental porque si estas informada, se puede detectar tempranamente y pedir ayuda a tiempo.  La prevención es lo primero.


    Dra. Milagros Mendéz Ribas (Psiquiatra Perinatal)

    Dra. Agostina Caruso (Psicóloga Perinatal)

    Directoras de BEZA – Centro Integral para el Embarazo y la Crianza –

    www.bezanordelta.com

    Piojos!

    Es cada vez más frecuente, y principalmente en las épocas de más calor, la aparición de brotes de pediculosis en los niños de edad escolar. Se estima que la frecuencia ha ido aumentando y hay reportes de hasta un 40 % de los niños escolarizados con pediculosis. La pediculosis o infestación de piojos del cuello cabelludo, consistente en la presencia de un parasito, el “pedículus humanis capitis”, en la cabeza. Es más frecuente en las niñas que en los niños, por la mayor longitud del cabello y el uso compartido de accesorios para el pelo. La edad promedio es entre los 6 y 12 años.   El piojo de la cabeza es un insecto pequeño de 3 a 4 mm, sin alas (no vuela),  tiene 3 pares de patas con ganchos que le permiten prenderse fuertemente a la piel del cuero cabelludo. La cabeza del piojo termina en una boca en forma de estilete que le permite penetrar la piel y succionar la sangre. Esta práctica la realiza cinco a seis veces por día. La mordida no produce dolor ni lastima, pero para poder extraer la sangre, el piojo elimina con la saliva una sustancia anticoagulante que es muy irritante, de ahí el origen de la picazón y reacciones alérgicas. Las hembras ponen sus huevos (liendres) a seis milímetros del nacimiento del pelo y los sujetan a este con una masilla insoluble en agua. Estas viven 35 a 40 días y ponen entre cinco y ocho huevos diarios. Llegan a colocar cerca de 200 huevos en todo su ciclo vital. A la temperatura corporal, las larvas salen del huevo en aproximadamente siete días y en quince días, ya se han convertido en formas adultas. Fuera de su hábitat, y sin alimento el parásito vive tan solo entre 12 y 24 horas.Las liendres son de color amarillento y marrón oscuro cuando están por incubar y cambian al color blanco cuando están vacías, muchas veces se las confunde con descamación o caspa.SíntomasLa picazón es el principal síntoma. El pequeño se queja que le pica la nuca o detrás de las orejas, pero a veces la molestia puede extenderse a toda la cabeza.El parásito al perforar la piel deposita en ella sustancias irritantes y alergénicas que son la causa de la intensa y continua picazón. El rascado produce lesiones en el cuero cabelludo que pueden infectarse. En muchos casos, este suele ser el motivo de consulta con el pediatra, en otros casos se produce eccema del cuero cabelludo o una reacción alérgica en la nuca. El cabello reseco y con pérdida de brillo debe alertar a los padres de la posibilidad de que el niño tenga piojos. También la anemia es frecuente en niños parasitados crónicamente.Detección: los parásitos adultos son difíciles de visualizar. Las liendres suelen estar localizadas en toda la zona de la nuca y detrás de las orejas. Se distinguen de la caspa porque los huevos están firmemente adheridos al pelo.TratamientoEl principio fundamental para realizar un buen tratamiento es evaluar a todos los convivientes y tratarlos simultáneamente con el niño. El objetivo es: eliminar y erradicar las liendres y matar los piojos.Existen múltiples productos farmacéuticos para realizar el tratamiento pero desgraciadamente la resistencia del parásito a estos productos es cada vez mayor.Por este motivo hay que consultar con el pediatra o dermatólogo, para que sea este quien aconseje qué utilizar y de que manera aplicarlo y así se alcanzara el objetivo buscado.Se deberá evitar, por todos los medios, colocarle en la cabeza al niño cualquier medicamento en forma indiscriminada por más que este avalado por una muy buena publicidad.El pediatra o dermatólogo, recomendará insecticidas químicos, que actúan matando al piojo. Pero además es necesario pasar un peine fino metálico a contra pelo para erradicar las liendres.Esquema de tratamiento con Permetrina al 1% (en crema o crema enjuague). Es de los pediculicidas mas populares. 1. Se aplica luego de lavar el cabello con champú de uso habitual.2. Se deja actuar durante 10 minutos y se enjuaga.3. Se acepta que deja un efecto residual durante diez días.4. Se puede aplicar nuevamente a los siete días.5. Se debe quitar las liendres con peine fino metálico diariamente6. Se aconseja pasar, aunque no haya liendres o piojos el peine fino metálico todos los días.Quiero mencionar un nuevo pediculicida que estoy utilizando con muy buenos resultados. La Ivermectina en loción al 0.5% (LICEND). La forma en que actúa la Ivermectina es ocasionando la parálisis y la muerte del parásito. Es un medicamento de venta bajo receta para uso tópico en cabello y en cuero cabelludo únicamente. Se utiliza para el tratamiento de piojos a partir de los 6 meses de edad. Debe aplicarse la loción sobre el cuero cabelludo seco en cantidad suficiente (hasta 1 pomo) cubriendo completamente el cuero cabelludo. Dejar actuar 10 minutos y enjuagar con agua. Recomiendo no lavar el cabello con shampoo hasta el otro día. Evitar el contacto con los ojos. Lavar bien las manos después de la aplicación.Cómo prevenir y controlar No utilizar peines, cepillos, sombreros, de personas infectadas.No ponerse en contacto (cabeza a cabeza) con niños con piojos. Recordar que el parásito no vuela (no tienen alas) ni salta y por estos motivos es que el contagio se produce por contacto directo. Recomendamos en niñas el uso de cabello atado y pelo corto en niños. Los utensilios que utiliza la persona infectada (peines, cepillos, etc.) cuarenta y ocho horas antes debe colocarse en sustancias insecticidas por 15 a 20 minutos o inmersos en agua caliente durante diez minutos. La ropa personal y de cama debe ser lavada con agua caliente.El tratamiento debe extenderse a todos los convivientes y contactos sean o no familiares.La única forma de que esta epidemia sea desterrada es con la colaboración de los padres, al detectar y tratar rápidamente cuando el niño esta infectado.

    Moluscos contagiosos en Niños!

    Moluscos contagiosos en Niños

    Los moluscos contagiosos son pequeñas paulas blanquecinas en la piel, con una depresión central, de causa virál causado por un Poxvirus. Es una de las enfermedades más comunes en los niños, sobre todo, en aquellos con dermatitis atópica porque la barrera cutánea está más debilitada. Puede observarse en cualquier época del año pero aumenta en verano porque el contagio se produce por el contacto piel con piel y, en estos meses, hay mayor exposición.

    Otros factores de riesgo son la humedad y el calor. La prevalencia de los moluscos contagiosos se incrementa entre los menores de 5 años y disminuye a partir de los 12, lo que dificultad controlar el contacto con otros niños o el rascado que contribuye a extender la infección.

    Tipos de tratamientos contra los moluscos contagiosos

    Un problema a la hora de tratar esta enfermedad es que existen recaídas y algunas terapias puede ser dolorosas, todo ello, con gran impacto para los más pequeños. La infección tiene un curso autolimitado, aunque puede observarse una recidiva hasta en el 35 % aún cuando todas las lesiones ya hayan desaparecido.

    ¿Cuál es el tratamiento más eficaz? Es difícil predecirlo, depende de varios factores como la edad, la extensión de las lesiones, la coexistencia de dermatitis atópicas y otras patologías.

    Cremas tópicas

    Hay soluciones tópicas con hidróxido potásico que destruyen los moluscos de forma química y se pueden encontrar en las farmacias con concentraciones del 5 o 10 %. La solución se aplica mediante toques con un pincel durante varios días consecutivos -entre dos y diez días- hasta que la lesión se inflama. Al cabo de dos o seis semanas, las lesiones desaparecen y, si alguna no responde, hay que repetir el proceso.

    Además del hidróxido potásico hay otras formulaciones tópicas que producen una respuesta inflamatoria local como el ácido salicílico, el peróxido de benzoilo, el ácido retinoico, que son irritantes. Todas estas opciones permiten que la terapia se lleve a cabo por parte de los propios padres en casa.

    Curetajes

    Se trata de un procedimiento que se realiza en consultorio, consiste en arrancar el molusco contagioso mediante una cucharilla dermatológica o una cureta, que es un instrumento con un borde un poco cortante. En niños pequeños y con muchas lesiones conveniente aplicar previamente una crema anestésica tópica para minimizar las molestias.

    Crioterapia

    Consiste en la destrucción de las lesiones mediante su congelación y posterior necrosis, lo que finalmente hace que los moluscos se desprendan de la piel. No suele utilizarse en lesiones múltiples ya que puede dejar una pigmentación residual y también es una técnica dolorosa.

    Inmunoterapia y otros tratamientos

    El imiquimod es una crema que también se indica para tratar los moluscos, que modifican la respuesta inmunitaria del organismo y actúan contra el virus responsable de la infección.

    Hay médicos que optan por no tratar el molusco contagioso por su tendencia natural a desaparecer con el tiempo, sin embargo, con esta decisión haya que asumir el riesgo de que se diseminen y contagien a otros niños. Yo no lo sugiero.

     


    Dra. Valeria Villoldo

    Médica – Dermatóloga

     

    Los berrinches no existen – Regulación Emocional

    Escena en el supermercado. Estás con tu hija/o y de pronto quiere que le compres algo. Le decís que no, pero insiste. Inicio del berrinche. Aunque berrinche es una palabra injusta, que no describe adecuadamente lo que está pasando. Berrinche remite a ‘capricho’, pero los niños no tienen un ‘capricho’, tienen una experiencia emocional que no pueden regular por sí mismos y necesitan de otro que los regule y contenga.

    La gente te mira y en tu cabeza aparecen palabras como malcriado, consentido, maleducado, desobediente. Todos las escuchamos alguna vez, muchas veces nos las han dicho a nosotros, o las han usado para calificar a otros niños que estallan en llanto y gritos ante una frustración. Y como mamás y papás siempre tenemos ese temor de que nuestro hijo se convierta en ese ser humano “insoportable” que nos dijeron que se iba a convertir si es muy atendido, si llora mucho, si no tolera un no, si hace “escándalo”, etc.

    Los niños sienten lo mismo que nosotros: tristeza, enojo, vergüenza, angustia, aburrimiento, frustración, ansiedad, etc. y tienen sus motivos para sentir distintas emociones. Nos puede costar entenderlos, lo que a su vez puede lleva a que desestimemos la importancia que para ellos tiene lo que está sintiendo en ese momento.

    Estas situaciones nos significan un desafío y un esfuerzo extra de paciencia como padres, y podemos sentir que nos resulta difícil calmarlos y contenerlos, que ellos se enojan y demandan demasiado. Nos encantaría que fueran mucho más independientes, autónomos y que pudieran regular sus emociones sin nuestra ayuda.

    La regulación emocional es una función psicológica que se desarrolla y aprende, como tantas otras funciones o habilidades, en la relación con otros significativos.

    La experiencia repetida de regulación con un otro sensible, disponible y tranquilo, que contiene en momentos de desregulación, ofreciendo su propia calma, permite poco a poco la maduración óptima de las estructuras cerebrales de las que depende esa función.

    Si ante la escena del supermercado reaccionamos con más violencia, si nos enojamos, nos burlamos, lo ignoramos, no lo estamos ayudando como necesita. En ese sentido la escena representa un desafío en el cual nos encontramos con que los deseos del niño chocan con los nuestros, y muchas veces por este motivo nos sentimos enojados y tendemos a reaccionar airadamente, perdiendo la calma. Se genera así un círculo vicioso de enojo en el que la desregulación del niño incita la desregulación del adulto, que a su vez sigue estimulando la desregulación en el niño.

    Nuestro hijo/a y solito/a no puede, necesita de nuestra calma para poder encontrar la suya. No lo castiguemos por lo que siente y que nosotros no estamos entendiendo bien -sí, nosotros también podemos sentirnos frustrados/enojados con su desregulación-. Una manera en la que podríamos intentar ayudarlos sería primero poder reconocer nuestro enojo, y tomarnos unos segundos para volver a la tranquilidad, lo que nos va a permitir encontrar formas creativas de enfrentar la situación. A veces podrá servir bajar a su altura, mirarlos a los ojos, hablarles bajito, ponerle nombre a lo que pueden estar sintiendo, darles alguna explicación sobre porqué se sienten así, distraerlos con otra actividad, ofrecer acompañarlos/abrazarlos hasta que se pase el enojo, proponer que tome otro objeto diferente al que quería y consideramos que no le podemos dar. En definitiva, ofrecerle alternativas a la acción que lo frustró, puede ayudarnos a salir de esa experiencia difícil. No es dejarlo hacer lo que quiere si eso puede ponerlo en riesgo, es poder cuidarlo de algo potencialmente dañino y acompañarlo cuando el ejercicio de ese cuidado frustra algo que desee hacer y que todavía no puede entender que para él puede ser peligroso –ej: querer tomar de una botella de lavandina, acercarse a la góndola y querer tirar cosas al suelo-. Es poder decirle que no con amor y paciencia, y acompañarlo y contenerlo en la frustración y el enojo de no poder hacer algo que quiere.

    El enojo genera más enojo y los papás, frente a la impotencia que nos produce la desregulación de nuestros hijos y el no saber bien cómo afrontarla, solemos recurrir a las penitencias o castigos como primera medida, perdiendo la posibilidad de explorar otros recursos que faciliten la resolución la situación. Y claro que también puede haber niños a los que esta manera que proponemos de acompañarlos no les sea de total ayuda, o no sea adecuada a su edad y desarrollo. Quizás nuestro hijo puede estar tan enojado o frustrado que no quiere que lo acompañemos a su lado, o que lo miremos a los ojos mientras le hablamos.

    La desregulación, tanto para el niño como para papá o mamá, suele ser uno de esos momentos de la experiencia humana en los que podemos llegar a sentir algo desagradable con tal intensidad, que no nos bancamos a nosotros mismos y en el que tampoco podemos acercarnos al otro. Pensar formas en las que podamos acompañarlos a la distancia que sea cómoda para ellos y para nosotros, permite buscar cada vez hasta dónde podemos acercarnos calmadamente, sin forzar, respetando su espacio y el nuestro.

    Cuando decimos que los berrinches no existen, lo que queremos destacar es que no son la expresión de un “capricho arbitrario”, y sí son la expresión de una falta de regulación frente a una emoción que los desborda. Así como los niños tienen que lograr una maduración para adquirir funciones motoras como caminar, correr, saltar, andar en bicicleta, etc., también necesitan lograr una maduración para adquirir el control de funciones psicológicas muy importantes como lo es la autorregulación de las emociones. Al igual que en aquellas funciones -donde cuentan con nosotros como apoyo y guía- nos necesitan para el desarrollo de ésta, y cuando podemos mantener la calma y comprensión les estamos ofreciendo un modelo de regulación.

    Ser padres es una tarea difícil, a tiempo completo y para toda la vida, es un aprendizaje donde todo el tiempo nos encontramos frente a situaciones en las que podemos sentir que no contamos con las herramientas para resolverlas. Como decía Mafalda, nos recibimos de padres el mismo día en que ellos se reciben de hijos, aprendemos juntos con ellos a ser padres. Si tenemos la oportunidad de compartir nuestra experiencia con otros que nos ayudan a pensar las dificultades y cómo encararlas, podemos sentirnos acompañados, más confiados, y aliviados como papás.


    Criando Con Sentido
    Lic. Dolores Steverlynck
    Lic. Patricio Solari
    (Psicólogos)
    Instagram: @criandoconsentido

     

    Los niños y la pileta

    Los niños y la pileta.

    Se viene el invierno y no por ello debemos olvidarnos de estar alertas.

    Vamos a hablar acerca de cómo evitar los trágicos accidentes que pueden ocurrir si no tomamos los recaudos necesarios.

    Los ahogamientos en piscinas son la tercer causa de muerte infantil en el mundo.

    Es por eso que nos parece más que importante poder compartir algunos datos de las medidas de seguridad que debemos tomar.

    Lo primero que está bueno saber es que bastan 27 segundos para que un niño muera ahogado, con lo cual la primera medida a tomar es aplicar la norma 10/20. En que consiste? Es mirar a los niños cada 10 SEGUNDOS y estar a una distancia de 20 SEGUNDOS (no tardar más de 20 segundos en llegar a la pileta).

    Uno de los elementos de seguridad más útiles son los cercos alrededor de la piscina. En España por ejemplo, es obligatorio su uso en las piscinas públicas pero no hay ninguna normativa para las privadas (donde ocurren más del 50% de estos sucesos).

    Sin embargo, la Asociación Española de Pediatría destaca que los ahogamientos se podrían prevenir en un 95% aplicando esta sencilla medida de seguridad.Un dato suficientemente importante como para que nos decidamos a poner un cerco que impida a los pequeños de la casa acceder a la piscina en un momento de descuido.

    Les vamos a dejar algunos consejos que me parecieron súper claros y útiles de la Asociación Española de Seguridad Infantil modificando algunos mínimos detalles como por ejemplo los números de emergencias que obviamente en nuestro país son otros.

    1. Vigilancia continua: No existe sustituto de la supervisión adulta. Nombra a un responsable de la vigilancia y establece turnos.
    2. Evaluar los riesgos: Detecta si el niño puede llegar solo a la piscina en un descuido.
    3. Niveles de protección: Incorpora dispositivos de seguridad que impidan que el niño pueda llegar solo a la piscina en un descuido.
    4. Aprendizaje y educación: enseña al menor a flotar, a nadar y a actuar con prevención.
    5. Orden: Aleja los juguetes y los elementos llamativos de la piscina y sus alrededores cuando no se usen.
    6. Elementos de seguridad: Incluye cercos de piscina. Desconfía de flotadores y manguitos o bracitos.
    7. Emergencias: adultos y niños deben conocer la conducta PAS (Proteger; Avisar; Socorrer), así como maniobras de reanimación y el número de emergencias al que llamar.

    Por otro lado les dejamos también algunos otros datos que nos parecieron útiles que fuimos recopilando de distintos sitios:

    • Si el niño NO SABE NADAR es desaconsejable utilizar flotadores o manguitos. Es mejor que nos bañemos con ellos y les sirvamos de apoyo.
    • Aprender a nadar lo antes posible. Otra de las maneras que tenemos de prevenir posibles ahogamientos es introducir la natación desde bien pequeños. Para que adquieran autonomía en el medio acuático hemos de procurar iniciar ya desde bebés juegos en el agua y pequeños movimientos, de tal forma que vayan familiarizándose. En este sentido, los padres pueden ser grandes profesores, al mismo tiempo que disfrutan de momentos de esparcimiento en su piscina y de los primeros baños de su bebé. Poco a poco irán perfeccionando su técnica y tendrán que iniciarse en la natación de forma más seria. Además, aprender a nadar no sólo les ayuda a prevenir posibles ahogamientos, sino que también es muy beneficioso en el desarrollo de competencias físicas y emocionales.
    • Los niños pequeños no deben en ningún caso bañarse solos, sino que deben hacerlo siempre bajo la supervisión de un adulto. Esta sencilla medida está en la base de una buena prevención frente al ahogamiento y en ella siguen insistiendo los especialistas en la materia.
    • Si falta un niño mirar SIEMPRE primero en la piscina. Los segundos cuentan para evitar la muerte o incapacitación
    • En las piscinas que estén por encima del nivel de tierra, las escaleras de acceso a la piscina deberían retirarse y guardar bajo llave cuando no se utiliza la piscina.
    • Siempre que estemos con niños en algún lugar que haya piscinas asegúrese de que haya un teléfono a mano con indicación de los números de emergencia.
    • El saber administrar resucitación cardiopulmonar puede salva vidas.

    PADRES Y CUIDADORES: SÓLO USTEDES PUEDEN EVITAR QUE UN NIÑO SE AHOGUE. VIGILEN DE CERCA Y EN TODO MOMENTO AL NIÑO QUE TENGAN A SU CUIDADO.”.

    Destete Respetuoso

    El proceso de destete

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    La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la lactancia materna comience dentro de la primera hora de vida del niño y se sostenga en forma exclusiva hasta los seis meses (esto significa que el niño recibirá solamente leche materna).

    A partir de ese momento, a fin de satisfacer sus requisitos nutricionales en evolución, los bebés deberían comenzar a recibir alimentos complementarios adecuados desde el punto de vista nutricional, continuando con la lactancia natural hasta lo que cada familia decida, si bien la recomendación de la OMS es hasta los dos años de edad, o más.

    La palabra destete (“weaning”) significa “acostumbrarse a algo distinto”.

    Cada destete es único, ya que es un proceso vincular que requiere un tiempo para pensarlo, procesarlo y elaborar el cambio, a nivel fisiológico y emocional.

    El destete respetuoso se basa en que sea gradual, que contemple los tiempos y necesidades de ambos, mamá y bebé, y que considere los sentimientos que acarrea.

    Cuando se habla de destete es importante pensarlo como una transición espontánea y natural.

    Requiere apoyo y acompañamiento, por esto resulta significativo que la pareja, o quien acompañe a la madre, colabore en el proceso de destete.

    Amamantar al bebé implica nutrirlo física y emocionalmente. Se constituye un vínculo fundamental, basado en interacciones y en la satisfacción de necesidades biopsicológicas. Al mismo tiempo el bebé se nutre con la leche que es un tejido vivo, óptimo, y variable de acuerdo a sus requerimientos.

    Justamente por todo esto es que el destete es un proceso que lleva tiempo, y la gradualidad permite ir acompañando los cambios. Entre ellos, la cantidad de leche y la composición de la misma se va modificando en función de las necesidades del bebé, por lo tanto si va tomando menos, se irá produciendo menor cantidad.

    Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete, y en ellos se evidencia que el volumen de leche disminuye en proporción a la cantidad de otros alimentos que incorpore el niño. La concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal. Los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual.

    Una vez que se produce el destete definitivo, la leche suele demorar un tiempo en retirarse en forma absoluta. Esto es esperable, y es importante no estimular el pecho. En caso que llegara a presentarse alguna molestia o dureza, se puede aliviar realizando una extracción manual deteniéndose en la aréola para no estimularse.

     

    Sugerencias generales para acompañar el proceso de destete:

    –       Evitar ofrecer el pecho, pero si el niño pide, no se le niega. (No negar, no ofrecer)

    –       Distraerlo o cambiar de tema. Intentar identificar las situaciones en las que el niño suele pedir el pecho, y anticipar alternativas al amamantamiento.

    –       Negociación: dependiendo la edad, se puede negociar para demorar una toma, brindando algo a cambio para tolerar la espera.

    –       Reducir el tiempo de las tomas.

    –       Ir contándole al bebé-niño lo que va sucediendo

    Se necesita convicción al hacerlo, ya que es un proceso que requiere de motivación para hacer cambios. Al mismo tiempo, ir identificando las emociones que genera el proceso de destete.

    Por último, es importante recordar que el tiempo de la lactancia es singular en cada pareja lactante, no hay un tiempo preestablecido.


    Sandra Zampaloni

    Lic. Psicología | Puericultora Universitaria | Especialista en Psicoperinatología

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    Dermatitis Atópica

    DERMATITIS ATÓPICA

    La dermatitis atópica (o eccema atópico) es una enfermedad de la piel cada vez más común que afecta a adultos, a niños y a bebés, en pieles de todas las razas del mundo. Los niños son los más propensos a sufrir la enfermedad, en este grupo el 90% de los afectados comenzaron a sufrir dermatitis atópica antes de cumplir los cinco años de edad y muchos niños se liberaron de la enfermedad al crecer. Raras veces comienza en la edad adulta.

    Los síntomas aparecen en el cuero cabelludo (seborrea del cuero cabelludo), en la cara y en el cuerpo, aunque la apariencia y las áreas afectadas difieren según se trate de bebés, niños o adultos:

    Los bebés pueden desarrollar síntomas cuando tienen tan sólo 2-3 meses de edad. Suele aparecer repentinamente una erupción que deja la piel seca, escamosa y con picazón. Lo más común es que los bebés presenten los síntomas de la dermatitis atópica en la cara, en particular en las mejillas y el cuero cabelludo (también conocida como “seborrea del cuero cabelludo”), las rodillas y los codos.

    Los niños que comienzan a sufrir la enfermedad cuando tienen más años de edad (entre los dos años y la pubertad) suelen presentar al principio una erupción en el cuerpo con zonas escamosas, enrojecidas y con picazón. La piel tiende a engrosarse. Las zonas que comúnmente se ven afectadas son los pliegues de los codos o las rodillas, el cuello, las muñecas, los tobillos y/o los pliegues que se forman entre las nalgas y las piernas.

    La dermatitis atópica suele tener dos “fases”. Durante la fase inactiva (o “intervalo”), la piel está muy seca, irritable y escamosa, y debe hidratarse diariamente. Las fases activas (o “brote”) son más agudas, por lo que deben tratarse con medicamentos tópicos para calmar la piel inflamada y aliviar la picazón.

    La enfermedad puede ser muy angustiante, no sólo para los niños afectados, sino para sus padres, ya que puede ser difícil conseguir que los niños dejen de rascarse. Los bebés y los niños pequeños en particular, a veces se frotan el cuerpo contra las ropas de la cama, alfombras u otras superficies para mitigar la picazón, lo que puede conducir a que se presente una infección de la piel. Esto puede dar como resultado que se presenten dificultades para dormir, lo que se traduce en mayor estrés para los padres.

    QUE FACTORES PUEDEN AGRAVAR LA DERMATITIS ATÓPICA:

    • Materiales que entran en contacto con su piel, como el nylon (que puede causar sudoración) y la lana (que actúa agravando los síntomas).

    • Alimentos y bebidas. Algunos ejemplos comunes y habituales incluyen los productos lácteos, los frutos secos y los mariscos. Es importante que consulte a su médico antes de eliminar estos alimentos de la dieta del niño para asegurar que no se prescinde de ningún elemento importante en la nutrición.

    • Alergias al pelo de los animales domésticos, al polen o los ácaros domésticos.

    • El estrés psicológico

    • Los detergentes para lavar, en particular los biológicos.

    • Tabaquismo pasivo.

    • La falta de sueño y el estrés (efectos secundarios de la enfermedad) pueden empeorar los síntomas.

    • El clima frío y seco

    • El vivir en zonas urbanas.

    TRATAMIENTOS DERMATOLOGICOS

    Aunque no existe cura para la dermatitis atópica, todos los tratamientos farmacológicos recomiendan que se apliquen hidratantes de manera homogénea para aliviar la sequedad de la piel, la irritación y la comezón, y para disminuir el estrés emocional tanto del niño como de los padres. Cuando se produce el brote es importante complementar los emolientes con los medicamentos que recete el médico como cremas medicadas. Estas cremas tópicas suelen contener corticosteroides. Los corticosteroides son medicamentos muy efectivos y de acción rápida que alivian la comezón provocada por el brote casi al instante. Sin embargo, su aplicación debe limitarse a lo que indique específicamente el médico.

    CONSEJOS ADICIONALES PARA PADRES DE NIÑOS ATOPICOS.

    • Bañe a su niño en agua tibia, ni muy fría ni muy caliente.

    • Limite el tiempo del baño a unos 5 a 10 minutos. Los baños extensos secan la piel. Preferible ducha a baños de inmersión.

    • Si igualmente por la edad del niño se baña con inmersión puede colocar unos sobres de avena en el agua o una media con avena arrollada.

    • No haga un baño de burbujas.

    • Preferimos los Sindet para el baño que los jabones que afectan el pH de la piel.

    • Para los bebés de tres y más meses de edad utilice cremas emolientes por lo menos 2 veces por día. En el mercado hay algunas específicas para pieles atópicas de muy buena calidad.

    • La piel después del baño debe secarse con una toalla sin frotar, a continuación aplique la crema emoliente inmediatamente.

    • No le pongas colonia ni perfumes en la piel, ni uses suavizantes en su ropa.

    • Vístele con ropa de algodón, de lino o de hilo. Evita prendas ajustadasque impidan la evaporación del sudor.

    • Mantenga cortas y limpias las uñas del niño para que no pueda rascarse, heriendose la piel , generando sobreinfecciones bacterianas de las lesiones (impétigo).

    • Mantenga fresca la temperatura de las habitaciones (24 grados) y baja la humedad ambiental.

    • No alfombras ni peluches.


    Dra Valeria Villoldo