Lactancia: Pezones Invertidos 

Pezones Invertidos 

Durante el embarazo es importante determinar el tipo de pezón.
Muchas veces se producen cambios muy notables en los últimos meses del embarazo, durante los cuales los pezones se modifican.

También, considerar que una misma mujer puede tener distinto tipo de pezón en cada pecho.
Los pezones invertidos son los que no pueden estirarse y no se ponen erectos al ser estimulados o al sentir frío. Para corroborar si es verdaderamente invertido, se puede comprimir la areola y observar si el pezón sale para afuera, protruye, o si se retrae, es decir se invierte.
La mayoría de los pezones invertidos están rodeados de tejido que permite que el pezón protruya, se estire, con la estimulación o la succión, y así después de varios días o semanas de amamantar, logran mantenerse hacia fuera incluso fuera de las tomas.

Los pezones invertidos no suelen ser una dificultad para amamantar ya que el pezón queda moldeado en la boca del bebé durante la succión
. Por esto, lo fundamental es adoptar una posición correcta de ambos, sostener el pecho para facilitar el acople al mismo, y esperar a que el bebé abra bien la boca antes de acoplarlo.
Hay un pequeño porcentaje de casos en los que los pezones son verdaderamente invertidos, ya que los filamentos musculares que hacen salir el pezón no existen o son muy cortos, y en estos casos puede haber más dificultad para amamantar, si bien los pezones no son en sí mismo un impedimento para la lactancia materna. Por eso es importante evitar el inicio tardío de la lactancia (después de las dos primeras horas después del parto). Los bebés dentro de la primera hora de vida presentan los reflejos de búsqueda y succión con mayor intensidad, y son capaces de mamar por si solos, incluso si el pezón es invertido. También, evitar crear interferencias ofreciendo al bebé tetinas o chupetes.

Es recomendable ofrecer el pecho frecuentemente (evitando horarios estrictos), manteniendo al bebé en contacto estrecho.

La ayuda profesional durante las primeras tomas facilita el inicio de la lactancia materna, ya que si bien la lactancia es un acto natural es al mismo tiempo un comportamiento aprendido y requiere apoyo y acompañamiento para iniciar y sostener el proceso de amamantar.
Se pueden utilizar los casquillos formadores de pezón desde el embarazo, y una vez que nace el bebé se continúan utilizando entre tomas. Ayuda a modelar el pezón y lo mantiene aireado.
Además, casi todos los pezones protruyen como reflejo al contacto o al frío, por esto se puede estimular el pezón rotándolo un poco justo antes de que comience la toma, o se puede utilizar un sacaleches o saca pezón para estirar el pezón antes de acoplar al bebé al pecho.
El uso de pezoneras puede ser una solución por un tiempo, en caso que el bebé no haya logrado acoplarse al pecho.
Por último, tener presente que el bebé se acopla al pecho sobre la areola, no solo al pezón.

 

 

Fuentes de referencia: Dr. Carlos Beccar Varela, “El arte de amamantar a su hijo” | Alba Lactancia Materna

 

 

Sandra Zampaloni

Lic. Psicología | Puericultora Universitaria | Especialista en Psicoperinatología

www.sandrazampaloni.com.ar

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Instagram: sandra_zampaloni

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15-6371-0071

 

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