#04 de #MiercolesDePorteo : Porteo con niños más grandes y porteo a la espalda


Al final de nuestro post anterior nos hacíamos algunas preguntas. ¿Se puede portear bebés grandes o incluso niños? ¿Hasta cuándo portear? ¿Cómo se portea en la espalda? Estas son algunas inquietudes frecuentes entre las familias que consultan sobre porteo. Incluso existe la creencia de que no se puede portear a bebés de 6 meses o más.

Volvamos a definir algo importante. El porteo ergonómico es la forma de cargar a nuestros hijos respetando sus cuerpos y reduciendo el impacto sobre los nuestros. Pero siempre que añadamos un peso a nuestra estructura tendremos un impacto. No es cierto que portear “correctamente” jamás genere molestias. Más bien podemos decir que es muchísimo mejor que cargar en brazos y que es posible encontrar la postura y el portabebé ideal para nosotros y lograr un confort sin igual. Aunque puede llevar su tiempo. ¿Cómo lo logramos?
Si comenzamos a portear con un bebé (o niño) que ya tiene un peso considerable tendremos que tener en cuenta algunos puntos importantes. Por ejemplo, evaluar nuestro estado físico, si existe alguna dolencia preexistente, conocer nuestra postura adecuada, entre otros. Usualmente decimos que el peso del niño no debería superar un 20 a 25% de nuestro propio peso, aunque en realidad va a depender muchísimo de cada caso particular.
Habiendo analizado estas cuestiones, comencemos de a poco. Un rato en casa, un paseo de media hora, una siesta… Nuestro cuerpo comenzará a fortalecerse progresivamente. Imaginemos que hace dos años que no vamos al gimnasio y de pronto queremos hacer 3 horas de crossfit. Mejor empecemos con una clase más light, ¿no les parece?
Otro asunto fundamental: elegir el portabebé adecuado. Desde una mochila ergonómica del talle correcto, hasta un buen fular tejido con agarre y resistencia. Hay muchos portabebés que nos pueden ser de utilidad y encontrar el perfecto para nosotros es clave. Podemos buscar ayuda gratuita (por ejemplo nuestro grupo de Facebook Crianza en Brazos porteo ergonómico en español), acudir a una tienda o showroom, tomar un taller de porteo ó pedir asesoramiento personalizado con un profesional del porteo. Lo importante es que sintamos que evaluamos todas las opciones, probamos en primera persona las diferencias y tomamos una decisión informada. Un buen portabebé puede ser una inversión importante, por lo cual chequear que sea el correcto es fundamental.
Y no sólo elegir el portabebé, ¡saber usarlo! La posición del niño cuando porteamos un peso pesado es garantía de éxito o fracaso. Encontrar la altura justa, la tensión adecuada y sentir que su peso se integra a nuestro centro de gravedad son claves para sentirnos cómodos y con libertad de movimiento. ¿Vamos a portear un ratito en la plaza, mientras nuestro deambulador sube y baja? Un portabebé a la cadera puede ser muy útil. ¿Vamos a caminar largas distancias? Mucho mejor buscar simetría en la repartición del peso.
¿Y a la espalda? ¿Cuándo y cómo? Podemos portear detrás desde el nacimiento, muchas culturas lo hacen de ese modo. Sin embargo, sabemos que portear a la espalda con un recién nacido requiere experiencia y a veces es poco funcional debido a que el bebé necesita alimentarse frecuentemente. Por lo cual, la mayoría de las familias eligen portear a la espalda con bebés mayores. Por seguridad y comodidad, el porteo en la espalda es ideal para bebés de tamaño considerable, y casi obligado en niños de 2 o más (sobre todo para distancias prolongadas).
Hay muchas formas de pasar al niño detrás. Pueden buscar videos para aprender el “Superman toss“, aunque hay modos más sencillos como pasar al bebé bajo uno de nuestros brazos (desde la cadera), colocar el portabebé con el niño sentado detrás en un sillón, pedir ayuda a un tercero o lograr que el mismo niño trepe a nuestra espalda (válido para bebés que ya caminan, por lo menos). Se van a sorprender al ver lo rápido que aprenden la técnica y cómo colaboran en el proceso. Es sólo cuestión de contarles de qué se trata y darles tiempo para familiarizarse con la dinámica.
Portear en la espalda nos distribuye mucho mejor el peso, nos brinda un campo visual liberado y mayor autonomía. Ideal tanto para pasear como para hacer ciertas tareas en casa. Para el bebé también es todo un aprendizaje, nuevas sensaciones y una vista amplificada.
Como siempre, ¡hay que animarse! Nuestros hijos serán pequeños MUY poquito tiempo, y el porteo es una experiencia de disfrute mutuo inigualable. 
Pero… ¿hasta cuándo? ¡Hasta que ambas partes lo deseen! Los niños tardan aproximadamente un promedio de 3 años en poder seguir el ritmo de sus padres y caminar a la par. Hasta ese momento seguirán pidiendo upa y un portabebé será salvador. La fecha de vencimiento es relativa. O bien cuando el peso ya es demasiado y el adulto no puede cargarlo (aunque quizás mamá no pueda pero papá sí, o la tía o el padrino…) ó cuando el niño ya no quiere ser porteado. Ocurre a veces que los niños nos hacen una “huelga de porteo” y rechazan ser cargados durante días o meses para luego volver a pedir brazos. 
Y también existe el porteo ocasional, con nenes grandes. En un aeropuerto, porque se han dormido, porque se sienten mal… Quien tiene la herramienta “portabebé” bajo la manga, ¡nunca se queda sin recursos!


Si tenés dudas, te esperamos en nuestro grupo de Facebook. ¡Un abrazo y buen porteo!


Noelia Schulz es Lic. en Ciencias de la Comunicación, doula, asesora de porteo y codirectora de Crianza en Brazos, la primer escuela de porteo de Argentina.

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